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¿Cuántos mares hay en la Luna?

No sólo hay mares en la Tierra. También los hay en la Luna. Aunque no son como los que conocemos aquí. Nada de agua salada ni olas. En general tienen forma de anillo, una base y un pico central. Su tamaño varía desde pocos centímetros hasta los 260 kilómetros. Se conocen picos centrales de hasta 4.000 metros y anillos del mismo tamaño. Se les llama así porque cuando la Astronomía aún contaba con precarios instrumentos para escudriñar el cielo, los primeros expertos observaron esas regiones oscuras y, por comparación con cómo se observaban nuestros mares por la noche, creyeron que estaban viendo mares. 

Denominados también Mare (del latín; Maria en plural), son planicies extensas conformadas por afloramientos basálticos en erupciones provocadas por impactos de meteoritos a lo largo de millones de años. Los golpes perforaron la corteza del satélite, produciendo enormes cuencas, las cuales fueron luego rellenadas por magma procedente del manto lunar. Son definidas como cuencas bajas de contornos casi circulares rellenadas de lava. Su color oscuro, que les hace fácilmente distinguibles sea de día o de noche, se debe a que reflejan menos la luz del Sol que las zonas lunares altas. En contraposición están las zonas claras o terraes (tierras en latín).

También se considera parte de los Maria a otras planicies de diversa magnitud que tuvieron una formación similar, aunque no se los llame «mare». En realidad difieren de estos últimos básicamente en su tamaño. Por ejemplo, el Oceanus Procellarum («océano»), fue denominado así por su gran extensión. Pero la nomenclatura también usa Lacus («lago»), para las planicies más pequeñas; Palus («pantano» «marisma» o «ciénaga») para llanuras relativamente extensas pero de límites poco definidos y Sinus («seno» o «bahía») para las convexidades redondeadas en un Mare.


Además de cráteres, en la Luna hay crestas de montañas, valles estrechos y profundos y llanuras niveladas o mares (divididos en océanos, lagos, marismas y bahías)


Debido a que el regolito que conforma gran parte del suelo lunar refleja más la luz que el basalto de los mares, estos últimos se perciben como grandes manchas sombrías que contrastan con el resto de la capa superficial selenita. Los mares recubren el 16% de la superficie lunar y se encuentran, sobre todo, en la cara visible (solo el 1% del lado oculto está cubierto de mares, en comparación con el 31% del hemisferio cercano). Los pocos que se hallan en la cara oculta son mucho más pequeños y están llenos de enormes cráteres en los que fluyeron cantidades más exiguas de basalto. Ejemplo de este tipo de accidente es el denominado Mare Crisium, situado a 17ºN-59ºE, formando una enorme extensión de regolito.

Se cree que esta distribución irregular se debe al fenómeno de rotación síncrona, que hace que la Luna emplee el mismo tiempo en girar sobre sí misma que en dar una vuelta a la Tierra, por lo que siempre se observa la misma cara. Al ser los mares más densos que el resto de la superficie lunar, son atraídos con más fuerza por efecto de la gravedad terrestre. Después de milenios, la rotación del satélite se ha ralentizado de tal forma que la cara más pesada se orienta siempre hacia la Tierra.

La mayor parte de las erupciones volcánicas que formaron los Maria tuvieron lugar hace entre 1 y 4 mil millones de años a través de las fisuras de las oquedades de los impactos. La lava basáltica fue fluyendo a lo largo de diversos períodos, durante milenios, mucho después de que se formaran las oquedades. Como curiosidad, la mayoría de los nombres de los mares  –en total son 26– tienen que ver con la meteorología o con el tiempo atmosférico.


Cara visible. © Ilse Plauchu Frayn



Los cuatro más importantes

Mar del Frío (Mare Frogoris)

Es el que se acerca más al Polo Norte, si bien hay que saber que, cuando observamos la superficie lunar a través de un telescopio, los polos se invierten (lo tendríamos que buscar en la zona de abajo). Este mar tiene la friolera (nunca mejor dicho) de más de 1.500 kilómetros de diámetro y está situado junto al cráter Platón, en homenaje al eminente filósofo griego.

Mar de las Lluvias (Mare Imbrium)

Es el segundo mar más grande la Luna y su origen fue uno de los impactos más fuertes que ha recibido su superficie. Según los expertos, el asteroide que lo formó debió romperse en dos enormes trozos tras el choque. Se llama así por decisión de Giovanni Riccioli, un pionero de la selenografía, la ciencia que estudia las características lunares y, a simple vista, parece estar muy cerca del Mar del Frío, pero ambas formaciones están separadas por una cordillera que se llama Los Alpes. Una de las curiosidades de este mar es que tiene un cráter dentro muy conocido, el llamado Arquímedes, el maestro griego de las matemáticas.

Mar de la tranquilidad (Mare Tranquillitatis)

El mar de la Tranquilidad y el mar de la Serenidad están unidos, pero se consideran independientes. El ‘tranquilo’ es muy importante porque fue donde alunizó el Apolo 11 el día en el que el hombre puso el pie sobre la Luna. Se eligió precisamente esa zona por su ausencia de cráteres y perturbaciones.

Mar de la serenidad (Mare Serenitatis)

En este mar aterrizó el Apolo 17, también porque es una cuenca muy plana. Mucho más que las de los mares del Polo Sur.

El Océano de las Tormentas (Mare Procellarum)

Este es el mar más grande (de hecho, es el único que se llama 'océano'). Mide casi tres veces la superficie de España. Es una planicie muy particular porque, en el año 2014, una investigación aclaró que no se había originado por el impacto de asteroides como había ocurrido con los demás. Es un mar 'made in' la propia Luna: surgió de la expulsión del propio magma del interior del satélite.


También es posible explorar la superficie lunar online, ya sea utilizando Google Moon, visitando el sitio web de Lunar Reconnaissance Orbiter o descargando el software JMars (utilizado por científicos planetarios reales de la NASA). 

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