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¿Por qué no tiene nombre la Luna?

«Marte tiene dos lunas: Fobos y Deimos. Las cuatro lunas galileanas de Júpiter se llaman Ganímedes, Ío, Calisto y Europa. Saturno tiene a Mimas, Encélado, Tetis, Dione, Rea, Titán, Hiperión, Jápeto y Febe. Nosotros tenemos una luna y la llamamos... la Luna. ¿Por qué nuestro satélite no tiene nombre?», se plantea Carlos Zahumenszky


Diosa Selene

«La respuesta correcta más bien es la contraria. Luna era, en origen, un nombre propio que se convirtió en un sustantivo genérico para referirse también a los satélites de otros planetas. Durante cientos de años de historia humana no hubo necesidad de buscar nombre a otras lunas sencillamente porque no se conocían. Los primeros satélites más allá del nuestro fueron los que Galileo descubrió en Júpiter en 1610», explica.

Cuando estos nuevos cuerpos aparecieron la NASA decidió ponerles nombre propio para no confundirlos. Hoy se conocen tantos (Solo Júpiter tiene 67) que su denominación es un simple código. La razón por las que se les llama lunas, en genérico, es porque exhiben propiedades similares a las de nuestro satélite.

Etimológicamente, la palabra proviene del latín y a su vez de la raíz indoeuropea Leuksna, que proviene del griego Leukós (blanco/luz brillante), palabra que da nombre a este blog. Luna significa literalmente 'La luminosa', 'La que ilumina'. Los antiguos griegos la conocían como la diosa Selene. Por su parte, la palabra inglesa Moon tiene origen protogermánico. En inglés antiguo era Mōna y proviene de los términos holandés Maan y alemán Mond.

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