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Las cavernas y pozos de la Luna podrían servir como moradas

La Universidad de Colorado en Boulder (EE UU) dio a conocer a mediados de mes que los resultados preliminares de un estudio realizado por un estudiante de postgrado del Departamento de Ciencias Astrofísicas y Planetarias sugirieron que en el interior de las cuevas y pozos lunares las condiciones son muy estables. El organismo asegura que, a diferencia de la superficie de la Luna en que las temperaturas oscilan entre los 120° C y los -235° C, en dependencia de su exposición al Sol, en el interior de las cavernas no se experimentan esos cambios bruscos. Esta conclusión procede de varias simulaciones de ordenador, con las que se emularon las condiciones en el interior de formaciones de diferentes tamaños y formas bajo la superficie del satélite natural de la Tierra, teniendo en cuenta la incidencia de la luz del astro rey en diversos momentos de un período de tiempo determinado. 

Las temperaturas en el interior de las cuevas lunares obtenidas en esta recreación, se determinaron entre -120° C y -70° C, lo que las convierte en un entorno relativamente menos inhóspito que la superficie. Esto permite teorizar que las cavernas y pozos lunares pueden servir de morada segura a los futuros colonizadores y protegerlos de las intensas radiaciones ultravioletas. No obstante, es posible que estos 'agujeros' no sean los reservorios naturales de agua que se esperan para garantizar la permanencia prolongada en Selene. Las llamadas 'trampas frías': unos microcráteres que contienen agua helada, el complemento necesario para cualquier asentamiento humano.


Un pozo en una fractura en la superficie.
© NASA / GSFC / Universidad de Arizona



La ESA investigará las cuevas

Actualmente no se dispone de información sobre la cantidad exacta de cavernas y pozos que existen en la superficie lunar, ni de sus características, pero los esfuerzos conjuntos de varias instituciones parecen abrir nuevos caminos hacia la Luna. Desde inicios de este año la Agencia Espacial Europea (ESA) trabaja en una misión que permita explorar las cuevas lunares. Las iniciativas European Large Logistic Lander (EL3) y Luz de la Luna integran estudios realizados en la Universidad de Würzburg y en la Universidad de Oviedo que prevén bajar una sonda para explorar las paredes y el tramo inicial de los 'tubos' de los agujeros o 'skylights', que dan acceso a las enormes cavernas. 

La Universidad ovetense, en concreto, desarrolló una tecnología para desplegar un enjambre de robots que puedan obtener imágenes del interior y enviarlas a un rover en la superficie, con el inconveniente de la ausencia de luz solar dentro y, por tanto, de energía. Durante muchos años la superficie lunar se ha documentado mediante orbitadores y potentes telescopios, mientras que lo que oculta en las entrañas de nuestro satélite natural sigue siendo un misterio.

La NASA prepara el regreso

La agencia americana ha anunciado que la misión no tripulada Artemis 1 y Artemis 2, con una nave tripulada que viajará alrededor de la Luna, iniciarán su cronograma de ejecución en marzo, para dar paso en 2026 a Artemis 3, la encargada de recrear el aterrizaje humano en la Luna, 50 años después de que Neil Armstrong realizara la primera caminata de un humano en su superficie. Ahora pretenden ir más allá y centrar sus esfuerzos no sólo en llegar, sino también en permanecer en ella. Los estudios de las cavernas y pozos que pueden ser el 'hogar' y refugio de los humanos en el satélite son imprescindibles para este propósito. Se ayudarán también del primer robot con forma de araña capaz de explorar las cuevas de lava, que son entre 100 y 1.000 veces más grandes que las oquedades terrestres (cabría Central Park entero).

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